Los hijos no deberían educar a sus padres...
No es el orden natural de las cosas, no es como funciona la vida...
Los padres son los que nos ponen límites, los que nos enseñan lo bueno y lo malo, las rutinas, yo qué sé, las armas para salir al mundo. ¿Pero qué pasa si los padres precisamente no quieren que salgamos al mundo? ¿Qué tal que perversamente nos quieren conservar para ellos? Como nos dieron la vida, se sienten con derechos sobre nosotros. Con todos los derechos, con el derecho de decidir por nosotros qué religión nos meteran por los ojos, qué comida alimentará nuestro cuerpo, qué escuela nos educará, cuáles serán los miedos que gobernarán nuestras vidas...
Nuestros padres tienen un gran poder sobre nosotros y se dan cuenta. No se dan cuenta que ponen una loza sobre nuestras espaldas que nos asfixia.
¿Cuántos de nosotros tenemos el valor de mandar al carajo a nuestros padres?
¡Demonios! Si mi hijo no me manda al carajo a los 16 años, ¡me mandaré sola al carajo!
2 comentarios:
Coincido plenamente con esto último.
Desde pequeños nos deben de poner las alas y a enseñarnos a usarlas.
Asì que lo que no hicieron ellos, entonces nosotras rompamos los esquemas y hagamos hijas libres.
Un placer leer tus textos anteriores.
Y tambièn escucharte en la presentaciòn de tu libro en Xalapa.
Abrazos...
Graciela
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