sábado, julio 24, 2010

Mi biografía literaria

Era de noche y sin embargo llovía cuando nací en algún lugar de la Mancha cuyo nombre no quiero acordarme. Mis padres salieron de Munich a las 8:35 p.m. el 1° de mayo y llegaron a Viena temprano la mañana siguiente. Mi nacimiento dio lugar a una reunión muy esperada y lo celebraron con una fiesta de especial magnificencia.

Mis primeros años los pasé en una montaña solitaria, ubicada en una famosa comarca de magos. He tenido muchos amigos a lo largo de los años; pero siempre recordaré con particular cariño al amigo que tuve durante un verano, cuando el vendedor de pararrayos llegó poco antes de la tormenta. Al menos te alegrará saber que no ha habido desastres que lamentar.

Aceptar el autoritarismo nunca ha sido mi fuerte y algunas veces la diosa ha cantado mi cólera (por suerte nunca me expulsaron de ninguna escuela ni oficina... hasta ahora). No ha habido ejércitos que se enfrenten ni por mi belleza ni por mi culpa, carezco sobre todo de la segunda.

Es verdad que siento una atracción fuerte hacia la tortura, los vampiros y los seres oscuros, condenados. Cuando la luz de la luna cae al pie de mi cama y se queda allí, me regodeo en su contemplación y escribo los versos más tristes o más sangrientos.

La inscripción que había en la puerta de una tiendecita me abrió un universo que no he terminado de explorar: la literatura y los libros. Yo no puedo vivir sin historias, sin cuentos, sin novelas. La imaginación es el reino adonde pertenezco.

La vida continuó su marcha, me separé de mi familia. Logré reunirme con mi madre y con mi hermano. Sin embargo, vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre; aunque tenía muchas pistas no lo he encontrado todavía. Hay días en que amanezco pensado que es absurdo llorar por los ausentes, pero a veces esas ausencias llenan mis horas.

Espero que falte un largo tiempo para que poner el punto final de mi biografía; pero me atrevo a adivinar que muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, recordaré aquella tarde remota en que mi padre me llevo a conocer el hielo.

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