Estoy muy indignada de que pongan a Collin Farrell en el papel de Jerry Dandrige, el vecino vampiro. En 1985 fue interpretado por Chris Sarandon, un hombre muy atractivo... bueno, un vampiro atractivo... En fin... les dejo fotos para que comparen. Con la información que tengo hasta este momento, creo que lo mejor de esta nueva versión es que reclutaron a David Tennant (quien encarnara al mítico Dr. Who inglés) para el papel de Peter Vincent, el cazador. Por cierto, a este personaje fue al único al que encontré ya caracterizado para el remake.
Bosque del Enigma
Crónicas, opiniones y reseñas de una hereje iconoclasta que habita las calles del gran monstruo conocido como DF
jueves, abril 07, 2011
Bienvenidos al remake de Fright Night
Fright Night es una película ochentera de vampiros. Su argumento es muy sencillo, es el clásico "boy meets vampire". No tiene ninguna pretensión, es lineal, guarda el suspenso decorosamente, el maquillaje siempre me pareció muy exagerado... la verdad es mala, pero le guardo un cariño especial porque yo era una niña de 11 años cuando la fui a ver al cine. Al menos en ese tiempo, los vampiros eran perversos, sin piedad, con encanto animal y no sufrían por su trágico destino. Fright Night se había salvado durante 26 años de que perturbaran su reposo con un remake... hasta ahora...
Estoy muy indignada de que pongan a Collin Farrell en el papel de Jerry Dandrige, el vecino vampiro. En 1985 fue interpretado por Chris Sarandon, un hombre muy atractivo... bueno, un vampiro atractivo... En fin... les dejo fotos para que comparen. Con la información que tengo hasta este momento, creo que lo mejor de esta nueva versión es que reclutaron a David Tennant (quien encarnara al mítico Dr. Who inglés) para el papel de Peter Vincent, el cazador. Por cierto, a este personaje fue al único al que encontré ya caracterizado para el remake.
El cazador: Roddy McDowall - David Tennant / Peter Vincent
El chico malo: Stephen Geoffreys - Christopher Mintz-Plasse / Evil Ed
Estoy muy indignada de que pongan a Collin Farrell en el papel de Jerry Dandrige, el vecino vampiro. En 1985 fue interpretado por Chris Sarandon, un hombre muy atractivo... bueno, un vampiro atractivo... En fin... les dejo fotos para que comparen. Con la información que tengo hasta este momento, creo que lo mejor de esta nueva versión es que reclutaron a David Tennant (quien encarnara al mítico Dr. Who inglés) para el papel de Peter Vincent, el cazador. Por cierto, a este personaje fue al único al que encontré ya caracterizado para el remake.
Etiquetas:
Anton Yelchin,
Chris Sarandon,
Collin Farrell,
David Tennant,
Fright Night,
remake,
Roddy McDowall,
Vampiros,
William Ragsdale
domingo, marzo 27, 2011
Recuerdos del Arroyo

Los recuerdos de infancia que tengo del restaurante Arroyo son harto desagradables. Ante mis ojos se abría un salón grande, oscuro, muy ruidoso y lleno de borrachos. Caminar saltando sillas y personas era lo común para llegar a la mesa que nos asignaban. Los meseros me parecían serviles y tramposos, dispuestos a cobrar de más al menor descuido.
Para acentuar mi tragedia, el menú estaba lleno de platillos incomibles a mi paladar en extremo sensible y remilgoso: ni siquiera probaba la barbacoa porque olía a cadáver, las carnitas no me gustaban, las sopas me picaban... Lo único que podía comer de mala gana porque no tenían tortillas de harina eran quesadillas.
Sin embargo, el toque que convertía en infierno la experiencia eran los múltiples grupos, tríos y cantantes que sólo se sabían canciones mexicanotas. Alguna vez, una ilusa tía me insistió para que le dijera cuál quería que tocara el trío. "Pues alguna de Timbiriche", respondí y en ese momento no entendí por qué todos los adultos se rieron.

Muchos años pasaron, mi familia dejó de invitarme, el tránsito lo fue convirtiendo en un lugar inaccesible, así que Arroyo quedó reducido a un recuerdo incómodo.
Este año cumplí 11 años de estar junto al hombre que amo; nunca hemos celebrado el día en que nos casamos, sino el día en que nos dimos el primer beso, en que él se dejó conquistar y yo acepté que no quería pasar una vida de amargura, sino enamorada de ese vikingo. Para celebrarlo, mi esposo me propuso ir a Arroyo. Acepté porque a él le hacía ilusión y porque creí que era buen momento de exorcizar el pasado.
Fue más que eso; sentí como si estuviera realizando el rito de paso que me faltaba para terminar de entrar a la edad adulta. Por fin disfruté de la comida, de las salsas molcajeteadas, del guacamole... La sopa de tortilla que pedí estaba deliciosa; pero ni modo, la barbacoa sigue oliendo a cadáver. Lo mejor de todo fue el agua: si no se ha probado el agua de horchata de Arroyo, se ha tomado solamente agua de arroz remojado.

Casi al final, mi pesadilla infantil reencarnó cuando los grupos de música tradicional salieron a escena y una jauría de desconocidos empezó a acechar entre las mesas: un trío de soneros quería complacer a los festejantes, un caricaturista inmortalizaba los rasgos de sus clientes, un payaso doblaba fantasías con globos y un señor llevaba a un pájaro enjaulado que leía la suerte al escuchar la cantaleta: "Chuminita, animal del demonio, ¿qué le depara el destino al caballero?".
Aunque he cambiado mucho a lo largo de los años, he dejado atrás muchos remilgos y me he liberado de mis viejos prejuicios, sigue poniéndome nerviosa que se me acerquen personas que no conozco. Pero tal vez algún día también logre cambiar esa especie de agorafobia social. Mientras tanto, me alegro de haber superado los malos recuerdos para festejar mi aniversario en Arroyo.
Etiquetas:
agua de horchata,
arroyo,
recuerdos,
restaurante
jueves, diciembre 23, 2010
Mi temporada en el infierno
Éste es el compilado del cuento que estuve publicando por Twitter durante varias semanas.Mi relacion con John Constantine fue de mal en peor: un romance raquitico, me enseño poca magia y termino vendiéndole mi alma al Diablo.
Disfruté mucho mi temporada en el infierno. Las discusiones teológicas con el Diablo eran muy intensas.
El Diablo me explicaba por qué debió de escuchar a Dios y obedecerlo; yo insistía en que admiraba ese gran acto de rebeldía suprema.
Luego le pregunté por qué había comprado mi alma; el Diablo dijo que era una buena oferta.
Le recordé que yo no le había vendido mi alma. El Diablo sonrió y me dijo: Es cierto, nada te obliga a quedarte; puedes irte cuando quieras.
Me quedé algunos meses más en el infierno. Disfrutaba mucho las conversaciones con el Diablo y el chocolate siempre estaba bien caliente.
El Diablo estaba demasiado ocupado como para platicar conmigo todos los días, así que durante un tiempo me fui a pasear por el infierno...
Lo primero que me llamó la atención fue que no hay guardias ni rejas en el infierno; las almas llegan solas y cada una escoge su tormento
Hay una region del infierno dedicada a los pecadores sui generis: Los fodongos concursan en el Inferno's Next Top Model.No entendi por qué en esta region del infierno habia un laberinto que se parecia al Mercado de Tacubaya.
Hay más pecadores sui generis que persiguen los fantasmas de sus errores en un jardín lleno de senderos retorcidos y de flores venenosas.
Miro con tristeza que las Aulas de la Corrección están vacías y cubiertas de polvo, nadie siente remordimientos por tener mala ortografía.
Las viejitas que adornan sus casas con carpetitas se convierten en arañas cuando llegan al infierno y devoran microbuseros hechos moscas
A los quejumbrosos les cosen la lengua a los labios, luego les untan miel y los hacen caminar en el criadero de hormigatos del Diablo.
En el infierno, los padres de familia son devorados lentamente por sus cámaras de video ante la mirada indiferente de sus vástagos.Hoy tomé el tour por la fábrica de los Fans From Hell. Es impresionante lo fácil que es vaciar un cerebro para llenarlo con un solo tema.
Aquellos que se portaron bien sólo por ganar el favor de Dios (y así entrar al Paraíso) son los que limpian las letrinas del Infierno.
Desde el infierno, la que se ve eclipsada es la Tierra.
Aquellos que nunca se atrevieron a salir el clóset son convertidos en las cajas de cartón donde se guarda el archivo muerto del infierno.
Los rebeldes son atormentados por el Diablo en persona; les pone alas, les da armaduras doradas y los hace entablar un combate sangriento...
...Al final del combate, el Diablo lanza a los rebeldes al abismo. Ahí les arranca las alas y los encierra en jaulas hechas de rayos de sol.
Después de encerrar a los rebeldes, el Diablo me descubrió delante de él y me dijo: Mi niña, por fin encontraste tu lugar en el infierno.
El Diablo empezó a buscar una jaula para encerrarme con los rebeldes; pero le recordé que yo no entraba en la jurisdicción de su mitología.
Entonces, El Diablo me observó con esa mirada suya que te envuelve, te intoxica; que te hace sentir que nadie importa más que tú...
El Diablo tomó mis manos, sonrió. Reuniría a los condenados para que les dijera la verdad, que se pueden ir cuando quieran del infierno......Pero si les digo la verdad sobre el infierno, protesté, se vaciaría este lugar. Así te convertirás en su Redentora, respondió el Diablo.
Sería un honor liberar a las almas del infierno; pero no quiero que me vayas a encerrar con los vanidosos y megalomaniacos.
El Diablo y yo caminamos un rato, me dijo que mi presencia incomodaba a los demonios. Así llegó el final de mi temporada en el infierno.
Etiquetas:
cuento,
demonios,
Diablo,
Infierno,
Literatura,
minificción,
paseo,
tormentos
lunes, diciembre 13, 2010
La paz se encuentra en medio de un jardín
De todas las construcciones antiguas de Tacubaya, la Casa de la Bola es la que tiene una reputación más cercana a la leyenda que a la realidad. Para empezar, ni siquiera se sabe por qué le pusieron ese nombre (sólo existen dos versiones muy parcas, una dice que ahí se organizó una revuelta o "bola" y la otra asegura que la casa tenía alguna "bola" como elemento arquitectónico); además sus habitantes siempre han sido personajes distinguidos, lo que ha estimulado la imaginación de los vecinos desde el siglo XVI.Su fachada de piedra impone respeto, al igual que su gran portón de madera ya un poco maltratado por el tiempo. Un gran patio central le da la bienvenida a los visitantes, quienes pueden decidir si suben a ver las habitaciones de la casa (llenas de muebles, antigüedades y objetos de arte) o si prefieren adentrarse en uno de los jardines más fascinantes del mundo (y no estoy exagerando).
El jardín de la Casa de la Bola empieza con una fuente de mármol blanco, desde donde parten varios senderos que serpentean, suben, se encuentran, bajan y se bifurcan. En las encrucijadas se descubren más fuentes, estatuas, un estanque seco y hasta una piscina (que desgraciadamente está abandonada y cubierta de hojas). Es una hectárea sembrada de sorpresas.Aquel mortal que camine entre las plantas de plátano y los olivos sentirá cómo deja atrás el mundo, cómo las preocupaciones se desmoronan y cómo va creciendo una paz interior que difícilmente se consigue de otra manera (meditaciones y rituales incluidos). En algún momento del trance, entre respiración y respiración, se encuentra el momento de hablar con los dioses de tus sueños más utópicos.
Me parece increíble que el primer dueño haya sido Francisco Bazán Albornoz, Inquisidor Apostólico del Santo Oficio. ¿Cómo podía ir en las mañanas hasta Santo Domingo para torturar herejes y regresar tan tranquilo a su casa para pasar las tardes caminando por este jardín? Yo creo que mientras vivió ahí su conciencia no lo dejaba dormir...Quienes estén interesados en visitar este jardín maravilloso, donde no sería sorprendente toparse con algún duende o fantasma, pueden visitarlo los domingos; está ubicado en Parque Lira 136 (junto a la Delegación Miguel Hidalgo).
Etiquetas:
Casa de la Bola,
crónica,
jardín,
Parque Lira
miércoles, septiembre 29, 2010
A la feria, feria de San Miguel
En mi pueblo, cada año se celebra al Arcángel Miguel con una feria. Es tan importante que los vecinos incluso cierran la calle principal (sin remordimientos por constipar el resto del tránsito).Hace muchos años, la feria duraba por lo menos una semana y las muchachas sólo hablaban de cómo irían vestidas, a quiénes se iban a encontrar; los hombres eran más discretos, pero también esperaban el 29 de septiembre con mucha emoción. Ahora, las autoridades han impuesto la cantaleta del Estado laico para reducir los festejos a dos noches.
Yo, como siempre, hice lo imposible por no asistir a semejante conglomeración de personas (aunque algunas veces funcionó el chantaje sentimental de mis amigos); pero ayer que iba camino a mi casa pasé justo frente a la iglesia de San Miguel Arcángel y observé como llegaban los carromatos, cómo los empezaron a armar y como los más vivos improvisaban rápidamente cualquier juego para ganarse unas monedas.
Lo primero que llamó mi atención fue que ya no estaban pintados a brochazos con colores primarios como antes; ahora los “adornaban” unos graffitis mediocres y paliduchos. La gama iba del rosa al amarillo con algunos toques de azul.
Por el aspecto maltratado de los juegos mecánicos, no sería exagerado decir que son los mismos de cuando yo era niña: Una pequeña rueda de la fortuna (que me hacía pensar que la fortuna era bajar antes de que se rompiera), una especie de columpio mecánico gigante pomposamente llamado “Dragón” y variaciones de cacharros rodantes cuya dependencia de la fuerza centrífuga es aburrida. Sólo descubrí una innovación: Varios toros mecánicos en versiones para niños y adultos.El resto de los espacios se dividen entre los juegos de azar y en los puestos de comida. Recordé que el juego de las canicas siempre tuvo un extraño imán para mí, nunca logré (a pesar de vaciar el mondero de mi madre) colocar la esferita de cristal en los huecos de hasta arriba. También montaron varias mesas de futbolito, una tabla para ponchar globos con dardos y el tiro al blanco (con armas perturbadoramente realistas).
Los premios eran los mismos juguetes de plástico que duran una semana cuando tienes suerte; pero algunos puestos también ofrecían licuadoras, hornos de microondas y hasta un PlayStation. ¿Hasta ahí han caído nuestras esperanzas? ¿Es mejor rogarle a San Miguel que me haga el milagro de ganarme una sandwichera porque con mi quincena no me alcanza?
Ya en franca depresión (está bien, las ferias siempre son deprimentes) me topé con un carromato pintado con dos iconos culturales que sé que jamás volveré a ver juntos: Del lado izquierdo, Gene Simmons enseñaba su legendaria lengua y, del derecho, una rosada Marilyn Monroe sonreía despreocupada. Mis risas perturbaron un poco a una anciana que pasaba a mi lado, pero era inevitable pensar que ahora las ferias nos las venden más caras y tienen luces más brillantes.Seguí mi camino, con cierta ligereza en el espíritu. Tal vez San Miguel (San Mike pa’ los cuates) sí haga milagros…
Etiquetas:
feria,
gene simmons,
iglesia,
infancia,
marilyn monroe,
san miguel arcángel
Suscribirse a:
Entradas (Atom)